El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó categóricamente cualquier posibilidad de una intervención militar terrestre de Estados Unidos en Venezuela y pidió resolver las diferencias por la vía diplomática.
Sus declaraciones se producen en respuesta al despliegue de buques de guerra estadounidenses en el Caribe, una operación que Washington justifica como parte de su estrategia antidrogas.
Lula reveló que ya había expresado personalmente su preocupación al presidente Donald Trump, subrayando que un problema político no se soluciona con armas sino con diálogo.
Brasil, que comparte una extensa frontera con Venezuela, busca posicionarse como mediador para evitar un conflicto, una postura que refleja su interés en mantener a América del Sur como una zona de paz.
El mandatario anticipó que llevará el tema a la próxima cumbre de la Celac, donde se reunirán jefes de Estado latinoamericanos y de la Unión Europea en Colombia para abordar la crisis.