El papa León XIV afirmó que “la Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados”, durante un acto celebrado en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, donde centró su mensaje en la crisis migratoria que afecta a miles de personas.
El pontífice destacó la dignidad de los migrantes que llegan a las Islas Canarias tras arriesgar sus vidas en peligrosas travesías. Asimismo, invitó a reflexionar sobre la capacidad de la sociedad para reconocer el sufrimiento de quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia.
El encuentro, considerado uno de los actos más simbólicos de su visita pastoral a España, reunió a cerca de 2,000 personas, entre ellas más de un millar de inmigrantes procedentes de África y América Latina, además de representantes de organizaciones dedicadas al rescate, acogida e integración de migrantes.
Durante la actividad, León XIV reiteró el compromiso de la Iglesia con la defensa de los derechos humanos y el acompañamiento de las personas desplazadas, al tiempo que agradeció la solidaridad del pueblo canario frente a una crisis humanitaria que ha dejado más de 160,000 personas rescatadas en los últimos años en las costas del archipiélago.
El acto contó con la presencia de importantes autoridades españolas, entre ellas el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de Canarias, Fernando Clavijo; y otros representantes institucionales y eclesiásticos vinculados a la gestión y atención del fenómeno migratorio.