El presidente chileno José Antonio Kast dio inicio este lunes a la construcción de barreras físicas en la frontera norte del país, específicamente en las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta, con el objetivo de contener el flujo migratorio irregular procedente de Perú y Bolivia.
El plan contempla la instalación de zanjas y cercos a lo largo de aproximadamente 500 kilómetros, así como el refuerzo de la presencia militar y la implementación de drones, cámaras y sensores para monitorear pasos no habilitados, especialmente en Colchane, límite con Bolivia.
Según cifras oficiales, en Chile residen cerca de 337.000 migrantes en situación irregular, la mayoría de nacionalidad venezolana, y las autoridades vinculan estos cruces con el aumento del crimen organizado.