El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un memorando de seguridad nacional que instruye a las fuerzas armadas y organismos de inteligencia a acelerar la integración de tecnologías de inteligencia artificial (IA) en operaciones de defensa, manteniendo siempre el control humano sobre los sistemas de armamento autónomo.
La directiva establece que el Departamento de Defensa de Estados Unidos deberá actualizar sus normativas para garantizar que las nuevas tecnologías respeten la cadena de mando y que las decisiones relacionadas con el uso de la fuerza continúen bajo supervisión humana.
Además, prohíbe el uso de la IA para vigilancia ilegal de ciudadanos, censura o la incorporación de sesgos ideológicos.
La orden está dirigida a altos funcionarios de la administración, incluidos los secretarios de Defensa y Seguridad Nacional, el fiscal general y el director de Inteligencia Nacional.
Con ella, la Casa Blanca busca reemplazar las directrices vigentes desde 2023 y reafirmar que la autoridad de los comandantes no puede ser sustituida por sistemas automatizados.
La medida surge en medio del debate sobre el nivel de autonomía que deben tener los algoritmos utilizados para identificar y atacar objetivos militares. Empresas tecnológicas como Anthropic han solicitado restricciones para evitar que sus desarrollos sean incorporados en armas completamente autónomas.
Ante las crecientes preocupaciones internacionales por el uso de la inteligencia artificial en conflictos armados y su posible impacto en la población civil, funcionarios militares estadounidenses han insistido en que estas herramientas deben emplearse como apoyo operativo y logístico, preservando en todo momento la intervención humana en decisiones relacionadas con el uso de fuerza letal.