Más de 350 familias en La Lila enfrentan una crisis humanitaria tras el desalojo y demolición de sus viviendas, que ejecutó la Urbe sin previa indemnización, dejándolos en total desamparo.
Los comunitarios residen en el sector desde hace tres décadas, aunque ahora sobreviven sin techo y con deudas adquiridas para mejorar sus hogares.
La situación afecta especialmente a adultos mayores, quienes exigen una compensación justa que les permita reubicarse, ya que los valores ofrecidos no cubren los costos actuales de construcción.