Tras la vacancia presidencial de Dina Boluarte, el líder parlamentari José Jerí juramentó como nuevo presidente interino de Perú en cumplimiento de la sucesión constitucional.
Boluarte, quien enfrentaba siete procesos investigativos por delitos como enriquecimiento ilícito y encubrimiento, defendió su gestión al calificar los cargos como parte de una maniobra política carente de fundamentos factuales.
Puesto que la ex presidenta insistió en que su gobierno buscó la estabilización institucional, el traspaso de mando ocurre bajo la sombra de las acusaciones fiscales que finalmente determinaron su salida del poder.