Un estudio pionero publicado en 2025 reveló que el embarazo provoca cambios reales y medibles en el cerebro, con una reducción de hasta 4.9 por ciento de la materia gris afectando cerca del 94 por ciento del cerebro en áreas relacionadas con la interpretación social.
La psicóloga perinatal Karen González explicó que este proceso de neuroplasticidad masiva, comparable a una segunda adolescencia, reduce el hipocampo y aumenta la amígdala, priorizando evolutivamente el cuidado de la cría.
El cerebro materno no vuelve a ser igual, pero los cambios son positivos y permanentes, fortaleciendo la capacidad instintiva de leer las necesidades del bebé.