Un proyecto de ley fue sometido para establecer la educación vial integral como materia obligatoria en los niveles secundario y universitario en la República Dominicana, con el propósito de fomentar una cultura de respeto a las normas de tránsito y reducir los accidentes en el país.
La iniciativa plantea que la formación no debe limitarse al aprendizaje técnico de señales y normas, sino abarcar principios éticos, responsabilidad social, respeto al peatón, prevención de riesgos, movilidad sostenible, protección de la vida y convivencia ciudadana.
La propuesta responde a la preocupación por la alta tasa de muertes y lesiones provocadas por accidentes de tránsito, reconociendo que no solo con leyes punitivas se resuelve un problema de educación cultural.