Un tribunal condenó a Elizabeth Silverio a cinco años de prisión tras hallarla culpable por usurpar funciones en el área de la salud.
La sentencia determinó que la acusada se hacía pasar por neurocientífica sin contar con estudios avalados, lo que le permitió ejercer en un centro terapéutico donde ofrecía servicios especializados.
Además, se comprobó que utilizó credenciales falsas de universidades extranjeras, lo que derivó en violaciones a la legislación sanitaria vigente.