El papa León XIV encabezó este domingo una multitudinaria misa en la plaza de Cibeles, en Madrid, que congregó a más de 1.2 millones de personas, convirtiéndose en el acto más concurrido de su visita a España.
Durante su homilía, llamó a los creyentes a vivir una fe activa y comprometida con la sociedad.
El pontífice exhortó a los católicos a abandonar la indiferencia y la práctica religiosa limitada al ámbito privado, destacando que la verdadera fe debe reflejarse en la solidaridad, la ayuda a los más necesitados y la construcción del bien común.
La celebración coincidió con la festividad del Corpus Christi y el Día de la Caridad. Tras la eucaristía, León XIV presidió una histórica procesión por la calle Alcalá, acompañado por miles de fieles y bajo un amplio dispositivo de seguridad.
Antes de la ceremonia, el papa recorrió varias calles de Madrid en el papamóvil, donde saludó a los asistentes y bendijo a numerosos niños.
También recibió la Llave de Oro de la ciudad de manos del alcalde José Luis Martínez-Almeida y expresó su deseo de que Madrid continúe siendo una ciudad acogedora e integradora.
La agenda del pontífice continuó durante la tarde con encuentros privados y una actividad en el Movistar Arena junto a representantes de la cultura, el deporte, la economía y la sociedad civil, como parte de su apuesta por fortalecer el diálogo entre la Iglesia y el mundo contemporáneo.