El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes un arancel del 100% a todas las exportaciones chinas hacia su país, además de nuevos controles a la exportación de software crítico, en respuesta a la decisión de Pekín de endurecer las restricciones a la exportación de minerales de tierras raras, esenciales para la industria tecnológica global.
“A partir del 1 de noviembre de 2025 (o antes, dependiendo de cualquier otra acción o cambio tomado por China), los Estados Unidos de América impondrán un Arancel del 100% a China, sobre cualquier arancel que estén pagando actualmente”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
“También el 1 de noviembre, impondremos controles a la exportación de todo el software crítico”, añadió.
El anuncio siguió a una serie de mensajes previos en los que el mandatario advirtió nuevas medidas comerciales contra Pekín y amenazó con cancelar su reunión prevista con el presidente Xi Jinping, programada en tres semanas en Corea del Sur. La noticia sacudió los mercados internacionales y volvió a tensar las relaciones entre las dos mayores economías del mundo.
Tras el anuncio, los inversores se refugiaron en los bonos del Tesoro estadounidense, lo que provocó una caída en los rendimientos, mientras que el precio del oro volvió a subir y el dólar se debilitó frente a una cesta de divisas extranjeras. Analistas señalaron que la decisión de Trump representa la ruptura más fuerte en las relaciones bilaterales en los últimos cuatro meses.
Trump criticó lo que consideró una estrategia china para “mantener como rehén a la economía mundial” luego de que Pekín ampliara el jueves su lista de control de exportaciones de tierras raras, incorporando cinco nuevos elementos y un mayor escrutinio sobre los usuarios de semiconductores, además de añadir decenas de tecnologías de refinado bajo control estatal.
China produce más del 90% de las tierras raras procesadas y los imanes derivados de ellas, recursos esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, motores aeronáuticos y radares militares. En total, las 17 tierras raras son materiales críticos en sectores tecnológicos, de defensa y energías limpias.
El nuevo choque entre Washington y Pekín plantea serias dudas sobre la continuidad del proceso de distensión comercial que ambas potencias habían intentado reconstruir. Observadores internacionales advierten que esta escalada podría afectar las cadenas globales de suministro y agravar la incertidumbre económica en torno a los metales estratégicos.