La docente Santa Sepúlveda, de 32 años, fue asesinada de un disparo en la cabeza por su pareja sentimental en Yamasá, según el relato desgarrador de su madre, quien ahora teme por la vida de su otro hijo ante las amenazas del prófugo.
La víctima, quien falleció tras permanecer varios días hospitalizada, deja en la orfandad a dos niños de 2 y 9 años, que ahora quedarán al cuidado de la familia materna.
El presunto feminicida, huyó tras llevarla al centro médico, dejando a su paso una estela de dolor y una exigencia familiar de justicia que clama por una investigación urgente.