Habitantes de San Juan respaldaron la decisión de frenar el proyecto minero Romero, al considerar que la medida protege los recursos naturales y evita posibles daños a la comunidad, especialmente en una zona que depende del agua como principal sustento.
Los ciudadanos consultados señalaron que la suspensión responde a protestas previas, que se habían intensificado por el temor al impacto ambiental de la explotación minera, y afirmaron que la naturaleza y el agua deben preservarse por encima de cualquier interés económico.
Mientras tanto, las reacciones coinciden en que la decisión presidencial fue acertada, ya que refleja la voluntad de la población que, tras semanas de manifestaciones, exigía detener una iniciativa que generaba amplia oposición social.