El presidente de Honduras, Nasry Asfura, aseguró que las recientes masacres ocurridas en los departamentos de Colón y Cortés no quedarán impunes, tras una ola de violencia que dejó más de 25 muertos entre civiles y policías, lo que obligó al mandatario a ordenar un amplio despliegue de fuerzas de seguridad.
La masacre más grave ocurrió en la aldea Rigores (Colón), donde hombres armados con falsos uniformes policiales asesinaron a 20 trabajadores en una finca de palma africana, mientras que horas después cinco agentes murieron en un operativo antidrogas en Corinto (Cortés) tras un enfrentamiento con presuntos narcotraficantes.
El gobierno confirmó el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y más de 700 efectivos para reforzar el Corredor Atlántico y zonas fronterizas, además de activar un comando de crisis.