La euforia se apoderó de los dominicanos tras el triunfo de su selección ante Venezuela en el cierre de la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol, con escenas de alegría desbordada en el malecón y otros puntos de encuentro.
Los fanáticos, entre cánticos de «vamos a ganar» y recuerdos del 2013, celebraron con un ambiente de relajo y hermandad, reconociendo a los venezolanos como «hermanos» pero advirtiendo en tono jocoso: «cuídense de nosotros».
La mezcla cultural se hizo presente con arepas y banderas, en una fiesta donde quedó claro que, aunque «Dominicana y Venezuela es una sola nación» en el relajo, la pasión por el béisbol los enfrentó con deportividad.