Gregory Adames declaró ante el tribunal que, como exencargado del establecimiento Jet Set, había reportado de forma reiterada fallas estructurales y filtraciones a los propietarios Antonio Espaillat y Maribel, quienes según su testimonio tenían conocimiento directo de los problemas.
El testigo aseguró que desde 2023 se utilizaron cables eléctricos provisionales y que, pese a las advertencias de técnicos que indicaban que el local no estaba en condiciones seguras tras un incendio previo, se insistía en abrir operaciones de manera acelerada.
Gregory Adames sostuvo que estas condiciones, que habrían incluido caída constante de plafones y daños en el techo, derivaron en una tragedia que dejó más de 200 víctimas, por lo que exige que el caso sea evaluado como posible homicidio por dolo eventual.