Por primera vez en 17 años, Estados Unidos trasladó armas nucleares a Reino Unido. El arsenal fue llevado desde Nuevo México hasta la base aérea de Lakenheath al noreste de Londres.
Se trata de bombas B61-12, con potencia de hasta 50 kilotones, capaces de ser lanzadas por F-35A. Para estas potentes municiones, se construyó una instalación de alta seguridad.
La base ya había albergado armas nucleares estadounidenses durante la Guerra Fría hasta su retiro en 2008.