El aumento de los precios del combustible provocado por el conflicto en Oriente Medio está generando un efecto en cadena que amenaza con agravar la crisis alimentaria en Haití, donde más de la mitad de la población ya enfrenta niveles graves de hambre, según advirtió el Programa Mundial de Alimentos.
De acuerdo con el organismo, unos 5.8 millones de haitianos, alrededor del 52 % de la población, se encuentran en niveles de crisis o peores en materia de seguridad alimentaria.
Aunque se ha registrado una leve mejoría frente a las proyecciones para 2026, el progreso es frágil y podría revertirse rápidamente ante el encarecimiento de productos básicos.
El alza del combustible impacta directamente en los costos de transporte y producción, lo que eleva los precios de los alimentos y reduce aún más el acceso de las familias más vulnerables.
Esta situación se suma a un contexto interno complejo, marcado por la violencia de bandas armadas que controlan zonas de Puerto Príncipe, así como por la inestabilidad económica y la exposición constante a fenómenos naturales.
El conflicto interno ha provocado el desplazamiento de más de 1.4 millones de personas, de las cuales unas 300,000 sobreviven en refugios temporales en condiciones precarias, con hacinamiento y limitaciones sanitarias.
Ante este panorama, el Programa Mundial de Alimentos señaló que necesita alrededor de 332 millones de dólares para sostener sus operaciones en el país durante este año, con el objetivo de asistir a más de 2.7 millones de personas.
La advertencia subraya cómo las crisis globales, incluso a miles de kilómetros, pueden intensificar emergencias humanitarias en países vulnerables como Haití, donde la seguridad alimentaria sigue siendo uno de los principales desafíos.