En el Día Mundial del SIDA, que se conmemora cada 1 de diciembre, se enfatiza la importancia de la educación, la empatía y la desmitificación de una enfermedad que transformó la salud pública global.
El SIDA representa la etapa avanzada de la infección por VIH, cuando el sistema inmunológico se debilita severamente.
En la década de 1980, el diagnóstico era prácticamente una sentencia de muerte, acompañada de un profundo estigma social.
Un hito en la lucha contra la discriminación ocurrió en 1987, cuando Lady Diana tomó de la mano, sin guantes, a un paciente con SIDA, demostrando que el virus no se transmite por contacto casual.
Hoy, los avances científicos permiten que, con tratamiento adecuado, las personas con VIH lleven una vida normal y no transmitan el virus si mantienen su carga viral indetectable, aunque la prevención y las pruebas periódicas siguen siendo fundamentales.