La contaminación sónica en el barrio Enriquillo, en Herrera, mantiene en constante molestia a los residentes de la calle Nicolás Casimiro, donde el ruido excesivo se ha convertido en un problema cotidiano.
Los comunitarios aseguran que han presentado denuncias en múltiples ocasiones ante las autoridades competentes, sin que hasta el momento se haya ejecutado ninguna medida para controlar la situación.
Además, advierten que la falta de respuesta institucional ha incrementado la desesperación vecinal, lo que afecta el descanso, la salud y la convivencia en la zona.