El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca está siendo costeada con recursos propios y aportes de donantes privados, asegurando que la obra representa un “regalo” para el país.
Durante un recorrido ofrecido a la prensa por el proyecto, Trump defendió la iniciativa, cuyo presupuesto pasó de 200 millones a 400 millones de dólares.
El mandatario negó que se utilicen fondos públicos y aseguró que el edificio será “uno de los más hermosos” construidos en Estados Unidos.
El salón, con capacidad para unas mil personas, se levanta en el espacio donde antes estaba el Ala Este de la residencia presidencial, demolida por orden del propio Trump, decisión que provocó críticas de grupos defensores del patrimonio histórico.
Además, explicó que el diseño arquitectónico toma inspiración de estilos de la antigua Roma y Grecia.
El mandatario también señaló que la estructura contará con medidas especiales de seguridad, incluyendo un tejado adaptado para personal militar, así como un hospital militar y un centro de investigación.
La obra forma parte de varios proyectos impulsados por Trump para dejar su huella en Washington.