El alto al fuego entre Estados Unidos e Irán se debilita tras una serie de ofensivas con misiles y drones, atribuidas a Teherán, contra Emiratos Árabes Unidos, en medio de un incremento de la presión militar en el estrecho de Ormuz.
Los hechos ocurrieron después de que el presidente Donald Trump pusiera en marcha la misión Proyecto Libertad, para asegurar el paso de buques petroleros en la zona, junto con advertencias dirigidas a Irán ante posibles represalias.
Entre los sucesos atribuidos a Irán está el impacto de un dron a una planta petrolera en Fujairah, generando un incendio que dejó varios heridos.
El estrecho de Ormuz, que es fundamental para el transporte de cerca del 20 % del petróleo mundial, continúa bajo fuerte presión, con numerosos marineros afectados por la inseguridad en la región.
Las autoridades de Emiratos calificaron estos acontecimientos como una “escalada peligrosa” y señalaron que se reservan el derecho de responder, mientras la comunidad internacional ha solicitado moderación ante el riesgo de afectar la estabilidad energética global, y la posibilidad de un nuevo agravamiento del conflicto en Medio Oriente.