Casi dos siglos después del fallido intento de magnicidio contra Andrew Jackson en el Capitolio, la amenaza contra líderes políticos vuelve a ocupar el centro del debate en Estados Unidos.
El presidente Donald Trump ha sido blanco de tres atentados en los últimos dos años, un hecho sin precedentes en la historia reciente del país.
El más reciente incidente ocurrió durante la cena de gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en Washington, donde un hombre armado abrió fuego en las inmediaciones del evento.
El mandatario se encontraba dentro del recinto al momento del suceso, pero resultó ileso tras la rápida intervención de los equipos de seguridad.
El sospechoso, identificado como Cole Thomas Allen, un ciudadano de 31 años originario de California, fue interceptado y detenido por agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos antes de que pudiera causar mayores daños.
Este nuevo episodio refuerza la preocupación sobre la seguridad de altos funcionarios en el país y revive el recuerdo de atentados históricos contra presidentes estadounidenses, en un contexto actual marcado por tensiones políticas y polarización social.