El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habría intentado negociar una salida pactada del poder con el gobierno de Donald Trump, según un reciente informe del diario británico The Telegraph. De acuerdo con la publicación, durante una conversación telefónica sostenida hace pocas semanas, Maduro presentó una propuesta que incluía conservar 200 millones de dólares de su patrimonio privado, obtener amnistía para decenas de sus funcionarios más cercanos y asegurar un exilio en un “país amigo”.
La oferta, según las fuentes citadas, formaba parte de un intento de alcanzar una transición negociada que permitiera al mandatario venezolano abandonar el poder sin enfrentar represalias judiciales ni políticas. Washington, sin embargo, rechazó las condiciones casi de inmediato, principalmente por la demanda de una amnistía amplia que habría beneficiado a altos mandos señalados por narcotráfico, corrupción y violaciones de derechos humanos
Tensiones en aumento
Tras el fracaso de la propuesta, las relaciones entre Caracas y Washington se han tensado aún más. La administración Trump ha reforzado su presencia militar en el Caribe y ha reiterado que no descarta medidas más contundentes para presionar al régimen venezolano.
Mientras tanto, organizaciones estadounidenses mantienen señalamientos contra figuras del círculo cercano a Maduro, acusándolas de participar en redes criminales como el llamado Cartel de los Soles. Para los estrategas de seguridad en EE. UU., conceder una amnistía tan amplia significaría otorgar impunidad a personas vinculadas a delitos graves y comprometería los esfuerzos por desmantelar estructuras de narcotráfico.
Un episodio revelador
La supuesta oferta revelada por The Telegraph ilustra el nivel de aislamiento y presión que enfrenta el gobierno venezolano. Una salida negociada, que en otros contextos podría haber abierto una ruta de distensión, se convirtió en un intento fallido debido a las exigencias planteadas por Maduro y la negativa estadounidense a sacrificar procesos judiciales en curso.
En medio de este escenario, la crisis venezolana continúa profundizándose, sin señales claras de una resolución política inmediata y con un régimen cada vez más limitado en sus opciones internacionales.