
Cansados de seis años de quejas cordiales sin respuesta, ciudadanos de la República Dominicana realizaron una protesta pacífica en el Parque Independencia de la capital para exigir a las autoridades que frenen los ruidos exagerados que califican como una violación a sus derechos humanos.
Los manifestantes denunciaron que la Procuraduría de Medio Ambiente no da abasto con los casos y que la contaminación sónica afecta directamente el sistema nervioso, el descanso de personas enfermas, niños con autismo y estudiantes.
Un participante sentenció que “República Dominicana es un infierno para descansar” y pidió una jurisdicción independiente para los bullosos ante la nula respuesta estatal.