
El régimen de excepción implementado en El Salvador ha cumplido su objetivo de devolver la seguridad a las calles, sumando ya 180 días sin homicidios en lo que va de 2026, mientras que la cifra de pandilleros capturados desde su implementación asciende a más de 92,000, lo que ha transformado barrios que antes eran considerados «estados paralelos».
Los ciudadanos han respaldado la medida, expresando su apoyo a la política de seguridad del presidente Nayib Bukele, quien desde su llegada al poder en 2019 ha acumulado más de 1,000 días (no consecutivos) sin homicidios, consolidando al país como uno de los más seguros de la región.
El gobierno salvadoreño sostiene que es necesario mantener estas políticas, como el Plan Control Territorial, para asegurar que los logros en materia de seguridad no se pierdan y los ciudadanos puedan seguir viviendo en paz.