
Ante el constante aumento del precio de los combustibles, comerciantes de diversos sectores reportan pérdidas económicas significativas y un encarecimiento generalizado de la canasta básica que afecta directamente sus ventas.
Según los afectados, los productos agropecuarios llegan más caros a los puntos de venta porque los campesinos invierten el doble en combustible para transportar su mercancía, lo que obliga a los comerciantes a vender por debajo del costo para recuperar algo de efectivo ante la baja demanda.
«Si la gasolina sigue subiendo, estos negocios van a desaparecer», advirtieron los comerciantes, quienes insisten en que la única solución viable es reducir el costo del combustible para que los precios de los alimentos también disminuyan y la economía recupere algo de estabilidad.