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El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó este lunes que los cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de pandillas en Haití podrían seguir con vida y aseguró que su país trabaja para lograr su regreso.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad dedicada a la crisis haitiana, el diplomático condenó el ataque contra el vehículo blindado en el que se desplazaban los efectivos y advirtió que la comunidad internacional no permitirá que la violencia criminal obligue a retirar la misión internacional.
Waltz sostuvo que la Fuerza de Supresión de Pandillas continuará sus operaciones y lanzó una advertencia a las organizaciones armadas responsables de la violencia.
Mientras tanto, el representante especial de la misión, Jack Christofides, informó que los ataques contra los contingentes internacionales han aumentado en las últimas semanas y que las pandillas han extendido su presencia a zonas como Kenscoff y la región de Artibonite.
Hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido la emboscada, ocurrida en un territorio donde operan organizaciones criminales como Kraze Barye y 400 Mawozo.
La misión internacional, autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU para contar con 5,550 integrantes, tiene más de 2,000 efectivos desplegados, procedentes de países como Chad, Jamaica y Guatemala, con el objetivo de apoyar a la Policía Nacional haitiana.
Sin embargo, las autoridades reconocen que sus capacidades siguen siendo limitadas frente al alcance de las pandillas, que controlan aproximadamente el 70 % de Puerto Príncipe. La crisis de seguridad se desarrolla, además, mientras Haití avanza en los preparativos para celebrar sus primeras elecciones generales en más de una década.