
Al menos 543 personas han muerto en Nepal y China tras el colapso de un glaciar que provocó una gigantesca inundación en la frontera, mientras más de 1,400 personas permanecen desaparecidas. En Nepal se contabilizan 538 fallecidos y en el Tíbet cinco.
Los equipos de rescate han desplegado más de 30,000 efectivos, pero las labores enfrentan grandes dificultades debido a la destrucción de carreteras y puentes. Más de 35 puentes y unos 40 kilómetros de vías resultaron dañados o destruidos.
Las autoridades también mantienen la alerta por el riesgo de desbordamiento de un lago formado tras el desastre, que ya almacenaba unos 2 millones de metros cúbicos de agua. El peligro ha obligado a reforzar las medidas de evacuación y prevención en la zona.
El desastre, atribuido al colapso de un glaciar, provocó una rápida crecida del río Trishuli, cuyo nivel aumentó hasta nueve metros en apenas media hora. La tragedia golpeó especialmente a comunidades del Himalaya y a numerosos peregrinos y extranjeros que se encontraban en la región.