La Corte Suprema de Estados Unidos anuló este viernes los amplios aranceles globales impuestos por el presidente Donald Trump, en un fallo 6-3 que representa un revés clave para su agenda económica.
La decisión se centra en los gravámenes aplicados bajo una ley de poderes de emergencia, incluidos los llamados aranceles “recíprocos” establecidos en 2025 a la mayoría de los países.
La mayoría del tribunal concluyó que la Constitución otorga de forma clara al Congreso y no al Poder Ejecutivo la facultad de imponer impuestos y aranceles.
El presidente del alto tribunal, John Roberts, escribió que los redactores de la Constitución no delegaron el poder tributario al Ejecutivo.
Disintieron los jueces Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh, quien sostuvo que, a su juicio, los aranceles eran legales según el texto y la historia constitucional.
El caso marca el primer gran asunto de la agenda de Trump que llega directamente al máximo tribunal, al que moldeó con tres nombramientos conservadores en su primer mandato.
La administración había defendido que una ley de 1977 sobre emergencias nacionales le permitía regular importaciones e imponer aranceles; sin embargo, los demandantes incluidos varios estados y empresas argumentaron que la norma no menciona impuestos a las importaciones y que su uso no superaba pruebas legales previas aplicadas por la Corte.
Aunque el fallo no impide que el Gobierno recurra a otras leyes para fijar aranceles, limita la vía de emergencia utilizada hasta ahora.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el impacto económico proyectado de estos gravámenes rondaría los 3 billones de dólares en la próxima década, mientras el Tesoro había recaudado más de 133,000 millones en impuestos a las importaciones bajo ese esquema. Varias compañías han iniciado demandas para reclamar reembolsos.