El Museo del Louvre de París reabrió parcialmente este miércoles, pese a que sus trabajadores mantienen la huelga iniciada el lunes, que obligó al cierre total de la institución ese día.
Aunque el paro continúa, el público pudo volver a acceder a algunas de las obras más emblemáticas, como la Mona Lisa y la Venus de Milo, evitando así un segundo día consecutivo de clausura, que habría generado pérdidas cercanas a los 400.000 euros.
Mientras el museo recibía visitantes, su presidenta, Laurence des Cars, reconoció ante el Senado que el Louvre atraviesa una “crisis” marcada por problemas de organización y seguridad.
Cerca de 300 empleados respaldaron la continuidad del paro, en protesta por los recortes presupuestarios y para exigir que los fondos se destinen al mantenimiento del museo y no a grandes proyectos de renovación que, según denuncian, no mejoran las condiciones internas.
Los sindicatos también han señalado directamente a Des Cars, a quien acusan de priorizar eventos y proyectos de imagen por encima de la rehabilitación estructural del recinto.
La presidenta se reunió con los trabajadores y posteriormente compareció nuevamente ante la comisión del Senado que investiga el reciente robo en la Galería Apolo, donde anunció la reinstalación de rejas de seguridad retiradas en 2003, así como la activación de nuevas medidas policiales y barreras antiasalto.
La investigación del robo concluyó que una serie de fallos acumulados —desde instalaciones antiguas hasta una subestimación prolongada de los riesgos— facilitaron el delito.
Des Cars admitió que tras el hurto descubrió informes previos que alertaban de vulnerabilidades no atendidas.
A esta situación se suman otros incidentes recientes, como cierres por daños estructurales e inundaciones, que han colocado al museo más visitado del mundo en una etapa especialmente delicada.