La Casa Blanca aseguró que los obstáculos en las conversaciones para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania pueden superarse, aunque aún requieren nuevas rondas de diálogo.
Según la portavoz Karoline Leavitt, Estados Unidos ha logrado “avances enormes”, pero permanecen detalles delicados que deben afinarse con las delegaciones de los tres países.
En los últimos días, las negociaciones tomaron impulso tras reuniones clave del secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll, con funcionarios rusos en Abu Dhabi y con autoridades ucranianas en Ginebra.
Un alto funcionario estadounidense reveló que Estados Unidos y Ucrania ya han acordado los puntos centrales de un eventual pacto de paz.
El documento propuesto fue reducido de 28 a 19 puntos, eliminando exigencias sensibles como la amnistía por crímenes de guerra y la reducción del ejército ucraniano.
Sin embargo, persisten diferencias en temas esenciales, lo que genera preocupación en Kiev ante una posible presión para aceptar condiciones favorables a Moscú. Aun así, Driscoll mantiene coordinación directa con la Casa Blanca y expresa un optimismo moderado sobre los avances.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reconoció que el borrador contiene “puntos correctos”, pero admitió que aún debe trabajar aspectos críticos, los cuales espera discutir personalmente con el presidente Donald Trump.
Ni Rusia ni Ucrania han confirmado oficialmente su presencia en las reuniones recientes. Mientras tanto, los ataques rusos continúan: un bombardeo reciente sobre Kiev dejó al menos seis muertos y dañó infraestructura vital, aumentando la presión interna sobre Zelensky en medio de escándalos políticos y retrocesos militares.
Desde Moscú, el canciller Sergei Lavrov reiteró que cualquier acuerdo debe ajustarse a lo discutido entre Vladimir Putin y Trump en su cumbre de agosto.
Aunque las negociaciones avanzan, la incertidumbre persiste debido a la continuidad de los ataques rusos y a la desconfianza de la población ucraniana hacia una paz inmediata.