El Senado de Estados Unidos celebra este domingo una sesión extraordinaria con el fin de poner término al cierre parcial del gobierno federal, que ya suma 40 días y amenaza con afectar la economía del país en el último trimestre de 2025.
El líder republicano John Thune afirmó que la cámara permanecerá en sesión “hasta que el gobierno vuelva a funcionar”, mientras se negocia un paquete de tres leyes presupuestarias para reabrir las agencias federales.
La iniciativa incluye la combinación de una resolución temporal de financiamiento con un “minibus” de leyes de asignaciones de largo plazo.
Sin embargo, el plan ha fracasado en 14 votaciones anteriores por no alcanzar los 60 votos requeridos. Aun así, los líderes republicanos expresaron confianza en que el texto definitivo logre destrabar la parálisis legislativa.
El impacto económico del cierre ya se hace sentir: según la Casa Blanca, la suspensión prolongada de operaciones federales está afectando sectores como el transporte aéreo y la asistencia social, además de reducir el crecimiento del PIB.
Analistas estiman que la parálisis podría costar hasta 1,5% del producto interno bruto si se extiende por más semanas.
El conflicto tiene su raíz en las diferencias entre demócratas y republicanos sobre la financiación del sistema de salud.
Mientras el presidente Donald Trump insiste en eliminar los subsidios del Obamacare, la oposición propone mantenerlos a cambio de reabrir el gobierno.
Sin un consenso inmediato, el Senado continuará deliberando indefinidamente, con la economía estadounidense en riesgo de una mayor desaceleración.