La Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó reducir en un 10 % la capacidad de vuelos en 40 de los principales aeropuertos de Estados Unidos, una medida que podría presionar la cadena de suministro justo antes de la temporada alta de envíos.
La disposición coincide con la inmovilización temporal de los aviones MD-11 de UPS y FedEx, tras un accidente en Kentucky, lo que agrava las limitaciones para el transporte aéreo de carga.
Ambas compañías aseguraron que mantendrán la continuidad del servicio, ya que gran parte de sus operaciones se realiza fuera del horario restringido.
Sin embargo, expertos como Patrick Penfield, de la Universidad de Syracuse, advierten que esta situación representa un “golpe doble” para los transportistas, y que podría generar retrasos de uno o dos días en las entregas de diciembre si las aeronaves no vuelven pronto a operar.
La FAA aclaró que la reducción aplica solo a vuelos nacionales, y que las aerolíneas deberán disminuir sus operaciones entre las 6:00 a. m. y las 10:00 p. m.
En tanto, los analistas prevén que el impacto directo sobre la carga aérea sea limitado, ya que buena parte de los envíos se mueve en las bodegas de los vuelos de pasajeros, aunque podría haber restricciones temporales y aumento de tarifas.
El sector logístico confía en que las redes terrestres y de camiones absorban parte del volumen afectado, aunque advierte sobre posibles incrementos en los costos y tiempos de tránsito.
Pese a las tensiones, las empresas mantienen planes de contingencia para priorizar productos esenciales y artículos de alto valor, buscando evitar disrupciones significativas en la temporada navideña.