El presidente electo Rodrigo Paz Pereira será investido este sábado como nuevo mandatario de Bolivia, tras imponerse en la segunda vuelta con un 54,96 % de los votos frente al conservador Jorge “Tuto” Quiroga.
Con su llegada al poder, el líder del Partido Demócrata Cristiano (PDC) pone fin a casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), abriendo una nueva etapa política y económica para el país.
Paz asume en medio de una grave crisis económica, marcada por la escasez de dólares, el aumento de precios y la falta de combustibles. Ha prometido aplicar un modelo de “capitalismo para todos”, con créditos accesibles, incentivos a emprendedores y rebajas arancelarias para la importación de tecnología.
En su reciente viaje a Estados Unidos, logró acuerdos con el BID, FMI y CAF, este último por 3.100 millones de dólares, además de un encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio.
La ceremonia de investidura contará con la asistencia de los presidentes de Argentina, Chile, Ecuador y Uruguay, así como de representantes de la Unión Europea y Estados Unidos.
En contraste, el nuevo gobierno excluyó a Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que provocó la suspensión de Bolivia de la ALBA, bloque con el que el país mantuvo vínculos durante los gobiernos del MAS.
Paz aseguró que Bolivia solo mantendrá relaciones con países “donde la democracia sea un principio fundamental”, buscando un acercamiento a Washington y un distanciamiento de los regímenes autoritarios.
La toma de posesión ocurre en un contexto tenso, luego de que el MAS expulsara al presidente saliente Luis Arce por “malos resultados electorales” y presunta deslealtad interna, marcando así el cierre definitivo de un ciclo político histórico en el país.