Este sábado se cumplen siete meses del trágico colapso de la discoteca Jet Set, un suceso que marcó profundamente al país al dejar más de 230 personas fallecidas y más de 180 heridas.
El derrumbe, ocurrido el pasado 8 de abril, se produjo durante una concurrida actividad musical en la que asistieron centenares de personas.
La fiesta era animada por uno de los cantantes más populares del país, Rubby Pérez “La voz más alta del merengue”, quien también falleció en la tragedia, dejando un enorme vacío en la música de los dominicanos.
Las investigaciones preliminares señalaron fallas estructurales y sobrecarga como las principales causas del siniestro, aunque el proceso judicial aún continúa para determinar responsabilidades definitivas.
Justo ayer el Ministerio Público presentó acusación formal y requerimiento de apertura a juicio en contra de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, procesados por el colapso del techo de la discoteca Jet Set Club.
El MP estableció que los acusados agravaron su responsabilidad al sobrecargar la estructura del techo del local con equipos de climatización de gran volumen y tinacos de agua, sin realizar estudios técnicos que garantizaran la resistencia de la estructura.
Además, ignoraron advertencias internas sobre el deterioro del techo, priorizando el ahorro de recursos a pesar de los riesgos evidentes.
Para muchos, el recuerdo de aquella madrugada sigue siendo una herida abierta que recuerda la necesidad de priorizar la vida y la prevención por encima del espectáculo.