La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) confirmó que el motor izquierdo del avión de carga de UPS que se estrelló el martes en Louisville, Kentucky, se desprendió momentos antes del despegue.
La aeronave, con tres tripulantes a bordo, cayó a tierra y explotó cerca del aeropuerto internacional Muhammad Ali, dejando al menos doce muertos y varios heridos.
Las autoridades indicaron que el avión, un McDonnell Douglas MD-11 con destino a Honolulu, transportaba unos 38,000 galones de combustible, lo que provocó un gran incendio y daños en edificios industriales cercanos.
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, declaró el estado de emergencia y señaló que el impacto “pudo haber sido mucho peor” debido a la proximidad de un restaurante y una planta automotriz.
Los investigadores recuperaron las cajas negras de la aeronave, que serán enviadas a Washington para analizar las causas del siniestro.
Según el representante de la NTSB, Todd Inman, la misión del organismo será determinar no solo qué ocurrió, sino por qué sucedió, y formular recomendaciones para evitar tragedias similares.
El accidente interrumpió las operaciones en el aeropuerto y en el centro logístico de UPS en Louisville, uno de los más grandes del mundo.
Equipos de emergencia continúan las labores de búsqueda y enfriamiento en la zona, mientras Boeing colabora con las autoridades en la investigación del trágico suceso.