El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Estados Unidos retomará las pruebas nucleares subterráneas, alegando que países como Rusia y China ya realizan ensayos secretos.
“Vamos a probar armas nucleares como lo hacen otros países”, dijo lo que marcaría la primera detonación nuclear estadounidense en más de tres décadas.
Sin embargo, China negó categóricamente las acusaciones, a través de su portavoz Mao Ning, quien reiteró que el país asiático “mantiene una política de autodefensa y no será el primero en usar armas nucleares”.
Ning calificó las declaraciones de Trump como infundadas y recordó que su nación cumple con la suspensión de ensayos nucleares desde 1996.
Trump, de 79 años, insistió en que otros países “realizan pruebas bajo tierra, lejos del conocimiento público” y añadió a Corea del Norte y Pakistán a la lista de naciones que supuestamente mantienen programas activos.
El anuncio coincidió con una reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Corea del Sur, aumentando las tensiones diplomáticas.
Por su parte, el secretario de Energía de su administración, Chris Wright, aclaró que no se planea una explosión nuclear real, sino “pruebas no críticas” destinadas a verificar los sistemas y mecanismos de las armas.
No obstante, el anuncio ha reavivado el debate sobre el Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares, firmado por EE. UU. en 1996, y las consecuencias de una posible ruptura de ese compromiso internacional.