El presidente Luis Abinader declaró este jueves el estado de emergencia nacional para las compras y contrataciones públicas destinadas a reparar los daños provocados por la tormenta tropical Melissa, que ha dejado a su paso inundaciones, comunidades incomunicadas y graves afectaciones a viviendas, infraestructuras y servicios esenciales en gran parte del país.
La medida, formalizada mediante el Decreto 627-25, responde a los informes del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), que desde el 21 de octubre vienen advirtiendo sobre los fuertes efectos del fenómeno atmosférico, el cual ha generado una situación de alto riesgo para la vida y la seguridad de miles de personas.
Las intensas lluvias, los vientos y las tormentas eléctricas provocaron crecidas de ríos y cañadas, así como inundaciones rurales y urbanas que impactaron directamente en viviendas, plantaciones agrícolas, carreteras, acueductos y otras infraestructuras vitales.
Entre las zonas más golpeadas figuran el Distrito Nacional y las provincias Barahona, San Cristóbal, Santo Domingo, San José de Ocoa, San Pedro de Macorís, Monte Plata, San Juan, Azua, Peravia, Pedernales, La Romana, Independencia, La Vega y Monseñor Nouel.
El decreto destaca que el lento desplazamiento de Melissa prolongó las lluvias, agravando los daños incluso en áreas que no fueron directamente afectadas por el fenómeno, pero que sufrieron el desbordamiento de ríos compartidos con otras zonas.
La declaratoria de emergencia tendrá una duración de 30 días a partir de su emisión. Durante ese período, el Gobierno busca garantizar una respuesta rápida y coordinada que permita restablecer los servicios básicos, reconstruir infraestructuras dañadas y ofrecer asistencia directa a las familias damnificadas.
El decreto resalta que las medidas adoptadas se realizan “en observancia de los principios de necesidad, razonabilidad, proporcionalidad y supremacía del interés general”, tal como establece la Constitución dominicana y las leyes sobre gestión de emergencias y contrataciones públicas.