viernes 15 de enero 2021

Gradúan cientos de nuevos agentes penitenciarios

"Para trabajar con los privados de libertad y acompañarles en su proceso de cumplimiento y rehabilitación con dignidad, respeto a sus derechos humanos y sobre todo con un gran respeto hacia las personas que ofendieron con sus faltas, crímenes y delitos”.

La Escuela Nacional Penitenciaria de la Procuraduría General de la República realizó su XXVI investidura, en la que 269 hombres y mujeres recibieron su aval para formar parte del cuerpo de agentes de Vigilancia y Tratamiento Penitenciario (VTP) en los distintos Centros de Corrección y Rehabilitación con que cuenta el sistema.

En un acto que estuvo encabezado desde el auditorio de la Procuraduría General de la República en Santo Domingo y que fue seguido vía internet desde los recintos, los graduandos prestaron juramento ante Rodolfo Espiñeira Ceballos, procurador adjunto, Patricia Lagombra Polanco, coordinadora del Modelo de Gestión Penitenciaria, e Ysmael Paniagua, director general de la Escuela Nacional Penitenciaria.

El magistrado Espiñeira Ceballos, que representó a la procuradora general de la República, Miriam Germán Brito, felicitó a los graduandos y les agradeció por haber escogido esta carrera, con la que se labrarán un futuro en el sistema de justicia al tiempo que contribuirán con el fortalecimiento del Modelo Penitenciario que se inició en el país en 2003. Resaltó, además, que esta modalidad pone alto enfoque en la humanización del sistema penitenciario y se ha convertido en un referente en el continente.

En su intervención, el director de la Escuela Nacional Penitenciaria resaltó la trascendencia del rol de los VTP en el proceso de rehabilitación de las personas que han entrado en conflicto con la ley. “Para esta Procuraduría General de la República es un gran orgullo poder integrar hoy a 269 hombres y mujeres jóvenes que se han formado y capacitado durante un año para trabajar con los privados de libertad y acompañarles en su proceso de cumplimiento y rehabilitación con dignidad, respeto a sus derechos humanos y sobre todo con un gran respeto hacia las personas que ofendieron con sus faltas, crímenes y delitos”, ponderó Paniagua.

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