
Las autoridades de Texas suspendieron temporalmente las labores de búsqueda de víctimas a lo largo del río Guadalupe debido a la amenaza de nuevas lluvias intensas.
La decisión fue tomada este domingo por el Departamento de Bomberos de Ingram, ante el alto riesgo de inundaciones repentinas en el condado de Kerr, donde el desbordamiento del río ya ha dejado al menos 129 muertos desde el 4 de julio.
El portavoz del cuerpo de bomberos, Brian Lochte, informó que los equipos de rescate y embarcaciones están en alerta, listos para reanudar la búsqueda el lunes, dependiendo del comportamiento del caudal.
Mientras tanto, el gobernador Greg Abbott indicó que continúan los esfuerzos de evacuación y rescate en otros condados como San Saba y Lampasas, con apoyo de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió que se esperan lluvias de hasta 10 centímetros por hora durante la noche, lo que podría provocar crecidas súbitas en varios puntos críticos.
La meteoróloga Patricia Sánchez explicó que estas condiciones persistirán antes de disminuir gradualmente, manteniendo el riesgo en niveles elevados.
Una de las áreas más afectadas es la localidad de Hunt, donde el río Guadalupe podría alcanzar una altura de 4,6 metros, suficiente para sumergir puentes y vías principales.
En esta zona se encuentra el campamento cristiano Camp Mystic, que ha reportado más de 20 fallecidos entre asistentes y personal tras la inundación inicial del 4 de julio.