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El cáncer, una enfermedad que afecta a más de 20 millones de personas en todo el mundo y causa cerca de 10 millones de muertes anuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa uno de los mayores desafíos para la salud global.
Sin embargo, un reciente hallazgo realizado por investigadores japoneses vinculados a universidades y centros de investigación, identificaron un mecanismo inesperado: el uso de mitocondrias defectuosas para debilitar a las células inmunes.
Caracterizado por el crecimiento descontrolado de células anormales, el cáncer puede invadir tejidos cercanos o propagarse a otras partes del cuerpo a través de la metástasis, que es la principal causa de mortalidad asociada a esta enfermedad.
A lo largo de los años, los investigadores registraron mecanismos de evasión inmunitaria mediante los cuales las células cancerosas logran evitar ser destruidas, estas estrategias incluyen la producción de moléculas inhibidoras, como las que bloquean los linfocitos T, y la creación de un microambiente tumoral hostil que limita los nutrientes y el oxígeno disponibles.
Sin embargo, el nuevo descubrimiento, publicado en Nature, muestra que las células tumorales transfieren mitocondrias disfuncionales a los linfocitos infiltrantes de tumores (TIL), lo que reduce su capacidad para combatir al cáncer.
Es decir, las células tumorales logran “sabotear” a las defensas del cuerpo al pasarles partes defectuosas que deberían generar energía, pero que en su lugar las debilitan, pierden fuerza y dejan de funcionar correctamente. ¿El resultado? El tumor crece sin resistencia.
Esta acción desafía las ideas tradicionales sobre la “propiedad celular” de las mitocondrias, que había sido confirmada tanto en modelos celulares como en tejidos humanos. De este modo, se genera una disfunción metabólica en las células inmunes, mientras que se refuerzan las defensas metabólicas de los tumores.
En diálogo con Infobae, el doctor Diego Kaen, expresidente dela Asociación Argentina de Oncología Clínica y docente de la Universidad de La Rioja, explicó que “el sistema inmunológico específico está compuesto por los linfocitos T y los D, que solemos llamar ‘soldaditos’.
Estas células están encargadas de atacar a los agentes extraños como virus, bacterias, tumores o células cancerosas. Los linfocitos T son las células encargadas en la eliminación de células tumorales en casos oncológicos”.
En ese tono, el doctor Claudio Martín, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, destacó: “La inmunoterapia estimula que los linfocitos destruyan las células tumorales al hacerlas visibles al sistema inmune, cuando el ADN mitocondrial está mutado, esto podría infectar el linfocito que, por más que la inmunoterapia haga visible el tumor, al funcionar de forma defectuosa, lo deja sin energía para eliminarlo, uno de los principales factores de resistencia y de evasión tumoral”.
“Se trata de una biología totalmente nueva que no estábamos estudiando”, indicó a Nature Holden Maecker, inmunólogo de la Universidad de Stanford en California, que no participó en la investigación.
De acuerdo a estudio, los tumores tienen un mecanismo previamente desconocido en la lucha entre las células inmunes y las tumorales, en el cual realizan una transferencia de mitocondrias defectuosas desde las células cancerosas hacia los linfocitos infiltrantes de tumores (TIL), afectando su capacidad para combatir al cáncer.
Las mitocondrias son esenciales para generar energía, pero gracias a esta táctica, llegan a los linfocitos con mutaciones que las vuelven ineficaces.
“Las células T son linfocitos especiales que intervienen en la eliminación de agentes ajenos a las células normales, son la policía celular. Esto incluye desde agentes que causan infecciones hasta células cancerosas”, afirmó a Infobae el doctor Claudio Martín, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.