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El día que Chilavert modernizó el Mundial

Lunes, 2 de Abril de 2018 | 4:01 pm

Estamos más acostumbrados a ver a guardametas intentar detener lanzamientos de falta que a ejecutarlos. Esta imagen parece, pues, algo fuera de lo común. Pero es que José Luis Chilavert no era un arquero cualquiera.

El emblemático internacional paraguayo era un experto en su demarcación, y su habilidad bajo palos le permitió sumar 74 internacionalidades y figurar en el mejor once del torneo de la Copa Mundial de la FIFA 1998™. Sin embargo, lo que le hizo destacar como alguien extraordinario fueron sus habilidades en el otro extremo de la cancha: sus lanzamientos de falta y los penales que tiraba lo convirtieron en una leyenda.

Cuando colgó los guantes —y las botas—, este antiguo astro de San Lorenzo y Vélez Sarsfield presentaba un balance de más de 50 goles. Y lo que le inspiró a especializarse en estas acciones fue ver precisamente una jugada a balón parado en el Mundial: el brillante gol del peruano Teófilo Cubillas con el exterior frente a Escocia en 1978. “Cuando vi ese gol decidí que yo también quería patear tiros libres”, explicaría más tarde Chilavert.

No obstante, al principio no pretendía hacerlo como portero. “Jugaba de 9 con mis amigos del barrio, y lo hacía muy bien”, declaró a *FIFA.com *en 2010. “Pero una vez jugamos solteros contra casados y mi hermano, para cuidarme, me mandó al arco. Me revolqué dos o tres veces y me gustó”.

El resto, como suele decirse, es historia, y el juego con los pies de Chilavert añadiría una dimensión única a su fútbol. “Siempre mandan al malo, al gordito o al dueño de la pelota al arco. A mí me ayudó haber jugado de delantero, tener buena pegada y utilizar los pies”.

“A mucha gente al principio no le gustaba mi forma de jugar. Cuando empecé a salir con el balón en los pies con el Real Zaragoza en 1988, los hinchas se asustaban y me gritaban para que volviese al arco. Pero si se tiene un arquero con buena pegada, hay que utilizarlo. Más tarde empecé a practicar los penales y los tiros libres, hasta que me encargaron lanzarlos siempre”.

Chilavert transformaría varios lanzamientos de falta en sus distintos equipos y con la selección, entre ellos el que logró desde su propio campo con Vélez contra River Plate. Aunque nunca conseguiría marcar de falta en el Mundial, no fue por no intentarlo.

En Francia 1998, siendo capitán de la selección paraguaya, se convirtió en el primer guardameta que lanzaba un libre directo, y obligó a su homólogo búlgaro a emplearse a fondo para detenerlo. En la imagen que acompaña a este artículo lo vemos efectuando otro extraordinario disparo —esta vez contra Eslovenia, en 2002—, en el que, de nuevo, únicamente los reflejos del portero contrario evitaron que el esférico se alojase en el fondo de las redes.

“Los entrenadores piensan que no está bien, que es peligroso. Pero si tienes uno que lo hace mejor que un jugador de campo, ¿por qué no probarlo?”, afirmó Chilavert acerca de sus lanzamientos de golpes francos.

“He hecho un montón de cosas en el fútbol, pero hay una de la que me siento especialmente orgulloso: la de haber cambiado la imagen del portero. Hasta hace poco éramos los bobos de la función, siempre esperando en la puerta y siempre criticados con dureza cuando cometíamos algún fallo. Eso ya se ha acabado. Hemos demostrado que podemos hacer más e incluso decidir el partido”.

*¿Sabías que…?

*Chilavert fue el guardameta que más goles marcó de la historia hasta 2006, año en que lo superó Rogério Ceni, leyenda del São Paulo.

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