Viernes, 24 de Febrero de 2017 | 3:26 pm

Sus hijas estaban a punto de morir quemadas. Esta madre salvó sus vidas de una forma muy ingeniosa

Los últimos incendios en Chile fueron realmente desastrosos. Lugares como éste tienen más probabilidades de sufrir por desastres naturales, principalmente debido a su geografía complementada con los efectos que genera el cambio climático en la Tierra. Terremotos, tsunamis, inundaciones e incendios, son algunos de los fenómenos a los que están expuestos los habitantes de ese país.

Las llamas en esa zona este año han sido inmensas, quemando gran parte de bosques forestales y alcanzando las más altas temperaturas de toda la historia de Chile.

Cerca de 600.000 hectáreas de árboles nativos y zonas rurales fueron arrasadas por el fuego, reduciendo todo a escombros. Once personas, entre ellas bomberos, resultaron muertas.

En un pueblo llamado Hualqui, cerca de la ciudad de Concepción, una de las tantas familias que luchaba por su hogar vivieron una gran experiencia.

Silvana García y su esposo Carlos se encontraban peleando contra las llamas que se acercaban rápidamente a su hogar y a sus pequeñas hijas de 9 y 12 años.

El fuego estaba cada vez más cerca y las esperanzas para ellos disminuían considerablemente.

Mientras Carlos intentaba salvar todo, la madre debía preocuparse de la supervivencia de ellas y de sus hijas.

La situación se veía bastante complicada, ya que esta familia tenía almacenada en un galpón 80 sacos de avena y 30 sacos de trigo. De hecho, un caballo que tenían no pudo salvarse y murió calcinado en el interior.

Todos intentaban inútilmente salvarlo todo con tan solo una pala y un rastrillo, pero se dieron cuenta de que todo eso no ayudaba en nada.

Ahogada en la desesperación, a Silvana se le ocurrió una idea para salir de todo lo que estaba pasando: amarró de una cuerda a sus dos hijas que habían estado escondidas en la bodega y las bajó al fondo de un pozo de dos metros de profundidad. Después descendió ella.

Para evadir el fuego, la madre además tapó el pozo con una plancha de zinc, la cual servía de cortafuego.

“Les dije ‘sujétense chiquillas del cordel’, las agarré y les dije ‘métanse, métanse ahí’. Yo me metí encima de ellas para poder sostenerlas, porque estaban llorando. Una lloraba y la otra clamaba”.

Y así se quedaron en el mismo lugar durante unas dos horas, hasta que su marido, quien no sabía dónde estaba su familia, pudo oír el sonido de las latas que tapaban a su esposa e hijas y tras haber salvado la casa fue corriendo a sacarlas del lugar.

“Estoy súper contento porque Dios me dio tanta fuerza que yo no salí de allí, del fuego, debajo de las llamas, y rescaté mi casa. Siento amor por ella y que Dios me las salvó, me salvó a mi y a mis hijas, la riqueza que tenemos“.

De todas las personas afectadas esta familia estuvo a pasos de perderlo todo, inclusive sus propias vidas. Pero la forma en que esta madre salió del problema es admirable y muy ingeniosa.

Independiente de todos los desastres por lo que puedieron haber pasado, es una alegría poder saber que esta familia hoy está sana y unida, lo que al fin y al cabo es lo más importante en la vida. 

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