Viernes, 11 de Noviembre de 2016 | 3:28 pm

El secreto de la última mujer en el mundo que nació en el siglo XIX

El secreto de la última mujer en el mundo que nació en el siglo XIX
El secreto de la última mujer en el mundo que nació en el siglo XIX

La italiana Emma Morano escribió su nombre en el libro de los Records Guinness el 13 de mayo, cuando Susannah Mushatt Jones murió a los 116 años y le cedió el trono de la mujer más longeva del mundo. A pocos días de cumplir los 117 (el 27 de noviembre), el gran interrogante que desvela a la medicina es cómo hizo para lograr llegar a esa edad casi inalcanzable.

Al menos según los registros, Morano es la única persona con vida que nació en el siglo XIX. Nació en 1899 y, en parte, atribuye su increíble longevidad a ser una mujer independiente, que siempre trabajó y se movilizó por sus propios medios después de un matrimonio triste que terminó en divorcio. Sin embargo, la atención se disparó cuando reveló sus hábitos alimenticios.

La italiana, procedente de Verbania, una pequeña localidad de 30 mil habitantes bien al norte, brindó detalles de una dieta muy peculiar, la cual, asegura ella, la condujo a convertirse en la mujer más anciana del mundo. El secreto es simple: desde hace más de 90 años, Morano come tres huevos al día, dos de ellos crudos, y el otro cocido. Este curioso hábito alimenticio comenzó por recomendación de su médico para tratar un cuadro de anemia. Si respetó la rutina, Morano ya consumió casi 100.000 huevos.

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A su curiosa dieta se le suma otro hábito llamativo: las galletas en el desayuno son una fórmula que tampoco abandona en cada mañana. "Pero no como mucho porque no tengo dientes", reconoció divertida a AFP.

Su médico, Carlo Bava, que la visita una vez por día y la trata desde hace 27 años, comentó: "Emma siempre comió muy pocas verduras, muy poca fruta. Cuando la conocí, comía tres huevos por día; dos crudos por la mañana y uno en tortilla en el almuerzo, y cenaba pollo".

En la dieta de Morano no entran ni las verduras ni las carnes, lo cual desafía la mayoría de los paradigmas nutricionales. "No quiere comer carne, no le gusta. Especialmente desde que alguien le dijo que producía cáncer", agregó su médico. De acuerdo a su opinión, su longevidad se debe en realidad a una genética privilegiada, ya que su madre murió a los 91 y dos de sus hermanas superaron el siglo de vida.

Morano trabajó hasta los 75 años en una fábrica de bolsos. Tuvo un hijo, pero murió cuando tenía apenas 7 meses. Y fue el desencadenante de la separación con su marido, un hombre violento. Morano pudo trasladarse por sus propios medios hasta que cumplió 115, cuando no tuvo alternativa más que quedarse postrada en la cama con la atención particular de una enfermera las 24 horas.

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